
Tengo celos de ti. ¿Por qué negarlo?
Tengo celos de ti, celos rabiosos;
celos de la sonrisa de tu boca,
celos de las miradas de tus ojos.
Cuando yo no te oigo ¿cómo hablas?
Cuando yo no te veo, ¿Cómo miras?
Cuando no estoy delante, ¿cómo suenan
los áureos cascabeles de tu risa?
Yo puedo adivinar qué pensamientos
laten en ti cuando de mí te acuerdas;
cuando es de otro el recuerdo que te asalta,
¿Qué es lo que sueñas, di, qué es lo que sueñas?
¿Cómo te suenan de otro las palabras?
Tú juras que me has dado
Tu corazón, tu cuerpo y tu cariño;
pero nunca sabré si tras tus ojos
se esconde un pensamiento que no es mío.
Un día me dijiste; si sigues pensando así sucederá y cómo evitarlo? Si poco a poco el sufrimiento me va haciendo tu enemiga.
Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.
Michel De Montaigne


Puedo decir que fue un buen día, pero me faltó mucha gente cerca; Gracias E. y gracias L. (por acortar distancias), detalles como estos hacen que el fragmento que incluyo en las siguientes lineas, de momento, sea un párrafo con el que me siento 


Cuando nacemos lloramos y las lágrimas nos acompañan a lo largo de nuestra vida, hasta materializarse en el llanto ajeno con nuestra muerte. 
